INVESTIGACIÓN: CAMBIOS DE TEMPERATURAS

La TEMPERATURA es un elemento fundamental en el proceso de la cerámica. Una variante que puede hacer que todo cambie radicalmente.

En busca de una casualidad

Esta colección nace en busca de un resultado que tuvimos por casualidad hace un año en una prueba de cocción a 1180ºC. El resultado nos fascinó en aquel momento, pero no fue hasta hace unos meses que decidimos seguir tirando del hilo y conseguir el mismo resultado para hacer una producción de piezas. 

La búsqueda del mismo resultado nos ha llevado meses, en los que hemos aprendido a que diferentes hornos pueden dar diferentes resultados aunque se programen a la misma temperatura, hemos aprendido que la curva de bajada a la que se enfrían las piezas también es importante y hemos aprendido que un horno, por muy nuevo que esté puede dar resultados diferentes según cuanto lo cargues, cómo coloques las piezas o en que planta están. 

En conclusión, hemos aprendido que la arcilla con la que trabajamos es muy, pero que muy sensible a los cambios de temperatura y que unos pocos grados hacen que cambie radicalmente el resultado. 

La importancia de la temperatura

La temperatura a la que se cuece una arcilla o pasta cerámica puede marcar una gran diferencia. La misma arcilla puede cocerse a una temperatura en la que quedará porosa y con mayor fragilidad y a una temperatura en la que quedará más resistente e impermeable. Las arcillas, o las diferentes pastas cerámicas que realizamos con estas, pueden madurar a temperaturas muy diversas dependiendo de su composición, por lo que es importante saber el punto de maduración para según el uso que le queramos dar. 

La temperatura de maduración puede llegar a ser algo muy específico, en la que unos pocos grados de diferencia pueden causar una gran diferencia dependiendo de la composición de la pasta cerámica. 

Todas las arcillas tienen una temperatura de maduración, un punto en el que se transforman en un cuerpo resistente e impermeable.

A pocos grados de diferencia

Una colección en la que se ve reflejada la importancia de la temperatura en el proceso cerámico. Observamos como una misma pasta cerámica tiene diferentes resultados como consecuencia de unos pocos grados de diferencia. 

Con el objetivo de mantener la pureza de la arcilla y su color natural se ha realizado un proceso para impermeabilizar las piezas de manera natural y sin esmalte. Es por ello que recomendamos lavar las piezas a mano, ya que esto alargará la vida de esta última capa extra de protección.