Dos técnicas para hacer un bowl con churros

Una de las técnicas más comunes del modelado es la construcción con macarrones, rollos o churros, un procedimiento usado desde la prehistoria para construir todo tipo de vasijas, cuencos y vasos, pero no creas que únicamente se pueden hacer piezas pequeñas, con este método se construyen piezas de gran tamaño como los increíbles Onggis coreanos que se usan para fermentar alimentos como la col para hacer kimchi, en youtube podéis encontrar vídeos increíbles de cómo crean estos recipientes con churros gigantes. 

Las diferentes culturas han desarrollado variantes a partir de la técnica básica, la cual consiste principalmente en formar churros, colocarlos unos sobre otros y unirlos para crear una pieza única. De estas variantes podríamos diferenciar tres métodos principales: formar una pieza churro a churro, formar una pieza con un único churro de mayor tamaño y formar una pieza a partir de churros aplanados. 

Voy a centrarme en este post en los dos primeros para explicar cómo crear un bowl de características similares a partir del método de churro a churro y a partir de una pieza de pellizco y un churro más grande, así que ¡manos al barro y empezamos!

Churro a churro hasta crear un bowl
Esta es la técnica que más se enseña aquí cuando nos introducimos en el mundo de creación de piezas con churros.

1. Formar la base: podemos formar la base de manera manual, aplastando una bola de arcilla entre las palmas de las manos hasta conseguir una superficie plana, o con ayuda de un rodillo. Una vez tenemos nuestra plancha podemos usar la torneta o una plantilla redonda para cortar un círculo que nos servirá para empezar a crear nuestra pieza.

2. Formación de los churros: para crear la forma usaremos un trozo de barro y lo empezaremos a apretar entre los dedos de ambas manos hasta conseguir la forma de un churro grande. Una vez tenemos la forma podemos colocarla sobre un superficie porosa y comenzar a hacerlo rodar de alante hacia atrás, al mismo tiempo que movemos nuestras manos de dentro hacia afuera para alargar el churro, sin ejercer presión, así conseguiremos que no se aplane.

3. Colocar los churros sobre la base y unirlos: Al colocar los churros sobre la base se puede trabajar de tres modos distintos: ir uniendo churro por churro, colocar muchos churros y después unir o crear un churro muy largo para colocarlo seguido sobre la base y unirlo después todo junto. 

Sea cual sea la manera, deberemos de colocar el primer churro en el interior de la base sin que este se quede medio fuera, para conseguir una base más firme.

Es importante también que cuando coloquemos los churros estos estén lo suficientemente blandos como para unirse entre sí, si no es así deberemos aplicar agua o barbotina para que se unan fácilmente y evitar grietas.

Recuerda también que según la forma que quieras conseguir debes colocar el churro dentro, para que la boca de la pieza se cierre, centrado, para que la pieza suba recta, o por fuera, para que la pieza se vaya abriendo poco a poco.

4. Alisar y arreglar el borde la pieza: para acabar puedes terminar de alisar la pieza con ayuda de una media luna flexible. Cuando ya estés feliz con el resultado recorta el borde de la pieza con un punzón o una herramienta de corte para dejarla a nivel, para acabar puedes redondearlo con los dedos o con ayuda de una esponja.

Hacer un bowl con un único churro

Esta segunda modalidad la aprendí en un taller que impartió Vero Córdoba creadora de La Cacharra (@lacacharraceramica).

A continuación os cuento paso a paso cómo hacerlo: 

1. Formar la base con la técnica de pellizco: a partir de un trozo de barro comenzaremos utilizando la técnica del pellizco para crear un pequeño cuenco que nos servirá de base para nuestra pieza. Esta base la tenemos que hacer robusta, es decir, con paredes gruesas, ya que aguanta el peso del resto de la pieza.

2. Añadimos el chorizo (cómo lo llaman en Argentina): hacemos un chorizo el doble de grueso que la pared de nuestra base y lo colocamos sobre ella. Para unir ambas partes deberán tener la misma humedad, si notamos que una de ellas está seca deberemos humedecer con un poco de agua o barbotina. 

Cómo hemos dicho en la técnica anterior, si quieres que la pieza suba recta deberás situar un churro sobre el otro paralelamente, para que se abra la pieza deberás colocar el churro un poco por fuera del anterior y para cerrar la pieza por la parte interior.

3. Seguimos haciendo que la pieza crezca con pellizco: una vez hemos unido el churro a partir de aplicar presión con los dedos, arrastrando parte del material del churro a la base o viceversa, pasaremos a estirar este hacia arriba con la técnica del pellizco. Iremos girando la pieza al mismo tiempo que hacemos presión con los dedos para que esta vaya subiendo. 

Cuando la pared de la pieza tiene el mismo grosor puedes volver a añadir otro churro si deseas que la pieza sea más grande y repetir el proceso o pasar al siguiente paso que es arreglar el borde de la pieza. 

Al acabar de añadir los churros la pieza deberá tener la forma deseada y no se debe de notar donde hemos hecho las uniones, consiguiendo así una pieza firme sin peligro a que le salgan grietas. 

Recuerda que en caso de que quieras que la pieza siga creciendo pero empiece a tambalearse porque está muy húmeda o porque es muy grande deberás esperar a que se endurezca durante un rato para ganar firmeza antes de seguir.

4. Alisar y arreglar el borde de la pieza: para acabar utiliza una media luna para alisar la parte exterior y recorta el borde de la pieza con un punzón o un cuchillo para dejarla a nivel, puedes acabar redondo el borde con ayuda de una esponja húmeda o con los dedos

Como puedes ver los métodos son bastante parecidos, pero cada uno marca un ritmo diferente de trabajo. Te invito a que hagas el ejercicio de probar ambos métodos e intentes hacer dos boles iguales, con un poco de paciencia puedes conseguir que sean bastante parecidos.

Estos métodos están abiertos a infinidad de cambios en su proceso, esto es lo bonito de la cerámica, que cada persona encuentre su manera personal de relacionarse con el barro para conseguir darle forma, así que déjate llevar por tu intuición y por tus manos.

Ah! Y cuando lo hayas probado (o si ya sueles trabajar con churros) comparte con nosotras tu proceso para poder seguir aprendiendo nuevas maneras de trabajar el barro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *