Cómo reconocer arcilla natural

Antes de empezar a explicar las pruebas que podemos hacer para encontrar arcilla en la naturaleza, me gustaría que habláramos un poco más sobre ella en profundidad, ¡Porque siempre es un buen momento para poder hablar sobre arcilla un poco más!

Mineralógicamente hablando, la arcilla es una roca sedimentaria que se ha formado por la descomposición durante millones de años de rocas feldespáticas y graníticas. Es decir, una roca ignea, como es el granito, se ha descompuesto durante millones de años para transformarse en finas partículas a las que llamamos arcilla.

Estas partículas, según su formación, pueden ser de mayor o menor tamaño, lo que nos dará diferentes tipologías. Pero en todas ellas existen dos características principales: la plasticidad y su capacidad de formar una masa cohesiva y mantener la forma. Así que la primera prueba, cuando encontramos una tierra que creemos que tiene arcilla, es mezclarla con un poco de agua y si es pegajosa y se mantiene unida es arcilla, si en cambio se desintegra es que o bien no contiene nada de arcilla o su proporción de arcilla es tan poca en relación al resto de elementos que es imposible que pueda mantener la forma.

Por último, y antes de pasar a hablar de las pruebas, me gustaría aclarar que rara vez encontramos una arcilla pura en la superficie terrestre, esta suele estar mezclada con arena y limo, lo que da lugar a tierras arenosas, limosas o arcillosas, y estas últimas son las que nos conviene encontrar.

En busca de tierra arcillosa

Para que una tierra sea arcillosa tiene que tener una mayor proporción de arcilla que de limo y arena. Para comprobar si es así podemos hacer unas pruebas in situ que nos ayudarán a saber el porcentaje de arcilla que tiene la tierra que hemos encontrado, y así saber si merece la pena coger unas muestras y empezar a experimentar con ella.

Primera prueba: hacer una bola = 30% aprox.

Con un trozo de barro entre las palmas de las manos empezaremos haciendo una bola, si conseguimos hacerla sin que se desintegre nos indicará que la tierra contiene arcilla.

Segunda prueba: hacer un churro = 40% aprox.

La siguiente prueba consiste en hacer un churro, sujetarlo verticalmente y balancearlo de lado a lado, si este no se quiebra querrá decir que nuestra muestra tendrá al menos un 40% de arcilla

Tercera prueba: hacer un aro = 50% – 60% aprox.

Cuando consigues enrollar este churro y hacer un aro sin que se desmorone o agriete al doblarlo querrá decir que la tierra que hemos encontrado supera el 50% de arcilla, lo cual es muy buena señal para empezar a recolectar un poco y hacer más pruebas en el taller para conocerla mejor. 

Cuarta prueba: hacer un mini bolecillo

Puedes probar a darle forma de mini bolecillo o de alguna figurilla para tener el primer contacto con la arcilla que has encontrado y ver cómo se comporta. 

En la mayoría de los casos las arcillas que recolectamos no suelen ser óptimas para utilizarlas solas y tendremos que recurrir a añadirle otros componentes que mejoren sus propiedades. Muchos alfareros tradicionales hablan de la mezcla de una tierra arcillosa fuerte (muy plástica) y floja (con menos arcilla) para crear una pasta equilibrada que poder trabajar sin que se quiebre y le salgan grietas. 

Pero antes de ponernos a añadir otros componentes o hacer mezclas de arcillas tenemos que conocer las características de la arcilla que hemos encontrado y para ello haremos unas pruebas en el taller para conocer su plasticidad, temperatura de fusión, encogimiento, porosidad, etc. 

Mas adelante hablaremos de estas pruebas más a fondo, mientras tanto ¡a buscar arcillas!

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